miércoles, 15 de agosto de 2012

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Sobre la prisa
En cierta ocasión un amigo me hizo una observación que no tome con la seriedad que requería. Perdido por las apuraciones de mi labor docente y del estudio de la maestría en lectoescritura siempre me movía por la prisa de querer hacer las cosas sin detenerme a meditar sobre mí accionar acelerado. Retomando lo de mi amigo que no escuche por considerar su comentario como un juego, él me hacia la observación de por qué tanta prisa sin disfrutar el momento de conversar con él, de recordar tiempos pasados, de reír, de verter opiniones sobre diferentes situaciones, sobre los proyectos sobre los cuales estábamos trabajando, etc.
Eso de la prisa se incubo con más determinación en mí hace unos días, me pregunté por qué no he tenido el tiempo necesario de por lo menos conversar con mis familiares, si antes lo hacía con más regularidad. Por lo anterior aprovecho para mencionar que en las noticias se difundió el fallecimiento de Alonso Lujambio Irazabal, que en paz descanse. Cuestionaran el por qué mencionar cierto acontecimiento, lo hago porque el senador afirmó en una entrevista: que había vivido con prisa y que se disponía a vivir con más paciencia quizá presintiendo su final.
Dicen que la paciencia es la mejor virtud del hombre, es ocasión para detenerme aunque falte en ciertas tareas de mi profesión, para meditar y reorientar mis acciones porque parece ser que he perdido la brújula de la vida aunque parezca excesiva la afirmación. Quisiera vivir valorando el alrededor, saludar y ver los ojos del conocido, conversar con los y escuchar con amenidad la plática, observar lo que acontece: la puesta del sol, la montaña, la niebla, la lluvia, el paisaje del bosque; retomar actividades que me agradan: hacer ejercicio, nadar, correr; leer, ver cine, viajar. He sido consumido por un ambiente valuado por la prisa, por el bombardeo de la información con la cual se pierde el sentido; asumo que es necesario detenerse aunque se vayan asumiendo responsabilidades de cualquier índole: profesional o personal. Celebro a la paciencia, al temple, al temperamento, al equilibrio para mantener una frialdad en la realización de las actividades y vivir para uno mismo y para con los demás.