martes, 18 de septiembre de 2012


Bartolo el perro
Hace tiempo, un perro despreciable de nombre Bartolo, dio honor aquello de que es el mejor amigo del hombre, Bartolo como lo identificaban los pocos que lograba su atención, era un callejero de ya avanzada edad, que a causa de la dejadez de sus naturaleza provocaba escalofrió ver su cola y algunas partes de su cuerpo infectadas por la enfermedad que lo agobiaba como lo era la sarna. Sus orejas aparenciaban la tristeza de su vida ya que los que lo conocían nunca lo habían visto que moviera sus orejas con alegría, muchos suponían que era a causa de ser un perro abandonado a su suerte; sus ojos apenas descubiertos por sus flecos que hacían a la par con el suave meneo de sus andar no permitían entender el ¿por qué? de su desgraciada existencia.
Cierto día, Bartolo, sin dueño como siempre, fue en busca de algo que lo motivara a seguir viviendo, pero su respuesta se tornó frustrada porque al ir caminando sobre el asfalto quemante de la calle su fe y afán se volvió frustración y obstáculo; aquel día se vislumbraba en él una vivaz imagen ya que iba en posición olfateando y con cierto movimiento de la cola con ritmo cadencioso dando una ejemplar disposición de mostrar su piel ya ajetreada y no el bello pelaje que lo caracterizo en su juventud. Se mostraba en Bartolo una felicidad inaudita, sin embargo, en su buscar y buscar se encontró un señor  que por su carácter parecía de pocos amigos o quizá el momento incubaba en el señor un malestar lo que provoco el mal humor, por lo que su reacción cuando Bartolo se le acerco en forma juguetona fue: -Apartate perro, no quiero nada, no tengo humor para tratar con perros-. Entonces el malhumorado señor tomo su carro estacionado y se alejo sin el menor remordimiento.
Bartolo, no entendía si esa actitud daba respuesta a su búsqueda, triste y cabizbajo se dispuso a seguir andando sin destino ni rumbo; de repente un balón le toco el hocico y atónito observó que frente a él aguardaba la inocencia de un niño, su respuesta la había hallado en aquel hecho, al haber encontrado la esperanza de seguir viviendo ante un hecho de que lo mejor esta por venir, solo es cuestión de buscar.  

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